«Nosotros lo hicimos todo desde muy abajo, y hemos hecho un árbol. Nosotros pusimos la semilla, le hicimos crecer y, nos comimos el fruto. Y dijimos «a cagar, se acabó» – Gustavo Aníbal Ferraiuolo

Por azares del destino musical, nunca mejor dicho, conocí hace unas semanas a Gustavo ex-componente del grupo «Los Adolfos Rap». Yo desconocía por completo al artista y menos a la banda, no cualquier grupo de rap, el primero en la Argentina de los años 80.

Los «Adolfos» no solo es rap, es una fusión de varios estilos e influencias de artistas heterogéneos que acaban confluyendo en algo distinto, algo fascinante que voy descubriendo a medida que leo sobre ellos y el punto de origen a todo ello fue conocer a uno de los artífices que me habló de la historia del grupo a la par que me comentó del documental, un trabajo que narra la vida y obra de los «Adolfos».

Los Adolfos Rap, el eslabón perdido del rap argentino – Radio Gráfica

El trabajo fílmico parte mostrando objetos y fotografías de la banda con la siguiente introducción en voz en off:

«El Rap es la esencia de lo que somos, está en el límite de nuestra civilización»

En el límite o no, esta claro hoy en día que el origen del Rap llega de los suburbios de Nueva York cantando, en su inmensa mayoría por hombres y mujeres de color como así lo fuera el blues en los veinte del siglo pasado, un mecanismo de protesta por y para el pueblo que sirvió y sirve a modo de reclama llegando de forma mas fácil a todos los públicos.

Hijos de Nadie: una película sobre los Adolfos Rap - Trailer - YouTube

Entrando en materia sobre «los hijos de nadie», nadie, valga la redundancia, pensaba en los ochenta que el rap pudiera ser cuestión de blancos, pero así fue y llegó a Buenos Aires de la mano de los «Adolfos Rap», nombre que daba cierta controversia ya que el grupo fue tildado de neonazi antisemita por su posible alusión al Führer, cosa totalmente desmentida por la banda.

El mito nace en una «cochería» de funeraria propiedad de los padres de Gustavo y de esas componen hasta despegar al ganar un concurso de la Revista 13/20, gaceta semanal, iniciada en 1989, que traía las últimas noticias del rock argentino y bandas internacionales, que les dio acceso al primero de muchos escenarios.

Vinilo 13/20 Nacional 1991 Attaque Charly Adolfos Rap Twist | Mercado Libre

Antes de los Adolfos a nadie le sonaba lo que era el Rap, recién llegados ellos, su musicalidad gustaba pero parece que nadie acababa de entenderlos. Los Adolfos eran los abanderados de la rebeldía, donde se mezclaba la salsa, el góspel, el soul, el rock y el viejo funk, mezcolanzas impensables y perdurables en el tiempo y el espacio.

¿Cómo era posible unir esos estilos y poder encajar con bandas de punk rock, Ska, funk o Hip Hop? Era posible y eran ellos los responsables, un grupo sin circuitos musicales fijos en los escenarios y actuando en salas de cualquier tipo, tocando en lugares donde se hacia música concretos, y eso si, sin ningún tipo de problema. Muy innovadores en su tiempo y avanzados a mas no poder.

Hijos de Nadie: una película sobre Los Adolfos - Radio Cantilo

El viaje del documental no se detiene en sus orígenes, avanza en el tiempo y cuenta como la banda creció y como fue evolucionado a medida que se afianzaba. Parece que la cultura necesitaba representantes, y los cambios en la Argentina de los 80 requería en escena a los «Adolfos».

Algo que acrecentar el merito del grupo es que el acceso, de escucha y conocimiento, a la música en esa época era complicada; o era a través de discos de importación, para acceder al Rap pese que este llegó antes a Brasil que a Argentina, o bien la radio, pero esta no emitía de los ingredientes que los «Adolfos» necesitaban, las radios musicales se movían la mayoría de veces, como para en la actualidad, por lo comercial y, concretamente el Rap no se dejaba sonar.

La idea del grupo era tocar y mostrar lo que realmente sentía, sin filtros y sin necesidad de ocultar nada. Nadie sonaba como ellos y, en definitiva acabaron inventando el rap en castellano algo que demostró que la identidad del genero no era vinculante al color de la piel, como dice Gustavo en el documental: «orgullosos de ser negros siendo blancos, ser lo que tu no quieres ver».

Hay que destacar que cada componente tenia gustos musicales dispares, a uno le hacían los Beatles, a otro Jaco Pastorius, otro a James Brown, otro a Kurtis Blow, etc… . Igual pasaba con la estética, cada uno vestido de forma dispar; uno con el pelo heavy-metal, otro con vestido estilo Suicidal Tendencies, otro con un casco de vikingo y unas gafas de aviador, otro al estilo The Doors… una banda extraordinariamente de otro planeta.

Definitivamente los Adolfos Rap eran otra cosa, algo que molaba, algo innovador, eso si en formato banda y lo que hacían lo hacían con pasión.

Hablan del bullying que recibían como banda a la par que hablan de lo que era transformarse en los escenarios como clan, lugar mágico donde fluía pura adrenalina. Los «Adolfos» se peleaban en lo alto de los escenarios y hasta el público a veces les temían. Como dicen ellos: «ir a verlos, era patear la puerta del Rock».

La cinta no solo habla del éxito, también de como se disolvió la banda, primero con la pérdida musical del cantante Román Rosso, de la formación original, que acabó yéndose a tocar el bandoneón y luego con su fallecimiento en 2017 y, con posterioridad la mercantilización del Rap acaba por desmontar la filosofía del grupo, como dice Daniel Melero «las paredes de las discográficas están hechas de piel de músicos», y eso ellos no iban a permitirlo. Como dato añadir que el último que quedó en la banda fue Diego Alonso, apodado itus o el gallego, el bajista.

Pero todo no es éxito, mientras los «Adolfos» reivindican y advierten con sus letras, la crisis en Argentina se agrava en los años 90 y venideros, una crisis que les crea un caldo de cultivo aún más extenso y con el que pueden lanzar mensajes a modo de reacción contra el sistema como lo es la composición «A fin de mes», a modo como ellos llaman de derechos, justicia para los quien pueden pagarla o a su modo, injusticia social.

Por lo que cuentan sus miembros, Gustavo fue el que creó la banda, quien busco cada personaje y acabó dando forma al grupo. Según Gustavo, él solo unió a un grupo de psicópatas a los que les dio un arma, ya que el define el arte como arma arrojadiza contra el sistema establecido, un instrumento que puede dar a conocer un conflicto a mucha gente, con o sin estudios previos, e incluso ser la clave para buscar soluciones. Algo que les preocupaba mucho a los componentes era que el mensaje de sus canciones fuera claro y que se les entendiese.

Un fenómeno curioso que se cuenta en el documental fue que la banda, sin quererlo, se convirtió en una «academia musical», donde las idas y venidas de los músicos era constante y a todos, a todos sin excepción, siempre les fue mejor cuando se iban que mientras permanecían en los «Adolfos».

El tiempo les llevó a entrar en enojos, conflictos y, hasta peleas internas, no por el liderazgo, más por la dirección que se buscaba darle al proyecto, por ejemplo mientras los componentes trataban de hallar la perfección sonora, Gustavo no creía que fuera necesaria la armonía sonora en su perfecta medida más que la réplica, a modo de canción, que querían dar al pueblo o, en su caso, a los gobernantes.

Por lo visto, pese a ser todo unos «incomprendidos» en términos genéricos en su tiempo de existencia, la banda nunca tuvo el éxito que se mereció, Marcaron vanguardia pero se pararon y acabaron teniendo un destino infortunado, pese a que su máxima era clara: pasase lo que pasase nunca se iban a vender, y así fue como no editaron ningún disco como banda.

Dicen que la vida «underground» no puede permanecer en el tiempo, es difícil de llevar y, ellos en el fondo, estuvieron faltos de consejeros y del uso del marketing en el sentido de revalorizar y fortalecer sus grandes virtudes como parte de la cultura musical Argentina. Nunca salieron de gira fuera del país y lo máximo fue llegar hasta Mar de Plata y a Santa Teresita, sin darse a conocer mas allá de la frontera.

De esa ruptura, sobre todo concretándose en Gustavo, este decide iniciar un viaje hasta Barcelona donde forma una nueva banda «Frecuencia Spectru», que según él comenta que; «fluyó el cambio y su arte le llevó hasta el viejo continente».

Ellos aclaran que tuvieron éxito, ya que la definición de éxito es muy heterogenia para cada uno; éxito es aquello que quisieron hacer, éxito es innovar y ser transgresores socialmente hablando, éxito es tener la conciencia tranquila, como éxito es es dar lo máximo y haber disfrutado.

A destacar la calidad del montaje y la estructura del documental, la forma en que se narra la historia del grupo, la perfecta armonía entre el material físico y el uso de la voz de sus protagonistas a modo de entrevistas que aporta una veracidad total de lo que fue, como pasó y resultó ser.

Escrito por Rodolfo Monserrat

Muy recomendable de visionar seas o no amante del estilo ya que «los hijos de nadie» se han convertido en todo un referente imprescindible para conocer, entender y comprender parte de la historia del rap, no solo de Argentina, si no del mundo.

Aquí os dejo el link directo para poder ver el documental de forma integra:

Añado la conversación en las terceras Jornadas Internacionales de la Red Hip Hop Programa de Estudios de la Cultura que se mantuvo entre Martin Biaggini y Gustavo. Biaggini tiene un libro titulado «Rap de acá. La historia del rap en Argentina» (Editorial Leviatán, 2020) donde los «Adolfos» forman parte en letras mayúsculas.

Como referencia de Biaggini, os dejo este link de uno de los escritos de Biaggini «Orígenes de la práctica de rap en la República Argentina (1982-1992)«.

Canciones extras: