Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello” – Proverbio persa

La Filmoteca de Catalunya dentro del ciclo “Sessions Especials” y el “D’A Film Festival”, nos trae el documental “Un blues para Teherán” del director Javier Tolentino.

Este trabajo busca mostrar el país desde otro punto de vista, a través del arte de sus paisajes naturales, su arquitectura no reconocida como patrimonio, sus raíces musicales, su belleza poética sobre el papel y en definitiva desde la voz y la memoria de los iraníes.

Un blues para Teherán' | Lagenda

Irán a simple vista occidental no es un lugar fácil de entender, es un país, como la mayoría, que navega entre la tradición y la modernidad, pero con la peculiaridad que la tradición tiene un peso mucho más elevado sobre la multitud. Un lastre que mengua todo lo demás, pero que la no censura de la cámara de Tolentino acaba por mostrar cierta esperanza al cambio, un transito al que aún le queda muchísimo tiempo para pasar el influjo al otro lazo de la balanza.

El recorrido del film parte desde un vehículo donde se tararean canciones del momento que pasan por la radio, a los mercados locales donde se venden en especial patatas, conservatorios donde el arte sonoro destaca de las destartaladas instalaciones, la vida de calle en las barberías, el taller del artista que se basa en lo de antes con las técnicas de ahora, y, hasta el interior de la intimidad de los hogares. un lugar para nada fácil de acceder.

Un blues para teherán – Cines Embajadores

Entre los personajes que vamos conociendo están las bandas locales con una fuerza y riqueza inmensa en sus melodías, el hombre que piensa más en legar sus bienes a sus hijos por partes iguales, entre hijo e hijas, que no lo que dicta la ley del país, a la familia que vive en casa donde la esposa anda sin velo y juega el mismo papel que el esposo, o la del hijo, de esa misma casa, que vive sin demasiada preocupación el no tener un matrimonio concertado mientras goza de la libertad de ser soltero.

Y no olvidemos los planos visuales y sonoros que nos trae la naturaleza; campos verdes fundiéndose con el sonido de los pájaros, el paso del agua o los bellos atardeceres.

Un blues para Teheran

A destacar la forma en que Tolentino es capaz de buscar ese lado que otros no han mostrado del Irán escondido y como a posteriori en debate abierto ha contado lo difícil que fue rodarla por los continuos controles y burocracia necesaria que las autoridades buscan seguir siendo herméticos. El documental está en tres idiomas, taleshi, kurdo y farsi, cosa que suma mayor complejidad al tener que trabajar con varios interpretes.

Es un trabajo curioso de ver y si tuviera que quedarme con algo seria su música, especialmente elegante y con mucho colorido, eso si, si esperas escuchar un Blues, mejor ya te cuento que no lo hay.

Escrito por Rodolfo Monserrat