En esta primera sesión de Amors on Fire, organizado por la mostra Fire en colaboración con el CCCB, se han proyectado la pelicula «J’ai tué ma mère» (2009) del canadiense Xavier Dolan y el documental «Entre os Homens de Bem» (2016) de los brasileños Caio Cavechini y Carlos Barros.

J’ai tué ma mère

«La vida es demasiado corta para perderla en odios infantiles y en recuerdos de agravios» – Charlotte Brontë

Está, también de toques autobiográficos, cuenta la mala relación que mantiene Hubert, un chico de 16 años, con su madre. Ambos viven solos en un suburbio de Montreal, ya que los padres, Richard y Chantale, se divorciaron cuando Hubert era pequeño.

El padre claramente decidió, al separarse, desentenderse de su vástago, y toda la carga la tuvo que llevar Chantale. Una vida difícil de compaginar en aquellos tiempos. Esto es algo que le reprocha su hijo; el hecho de que su padre tuviera que abandonar el lecho familiar por su culpa y ahora se sienta abandonado por él.

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Hubert cuenta, con el paso de los minutos, como odia a su madre. Lo odia todo, desde la forma en la que come, su mal gusto para vestir y decorar la casa, que se maquille mientras conduce, su forma de tratarlo. Todo lo que ella hace, le molesta y ve a su madre como una persona vulgar, inmadura y de mal gusto. En definitiva, expresa lo mala madre que es con él, ya que según él, mantiene un rol de pasividad constante hacia su figura.

Chantalle no puede más a pesar de fingir esa indiferencia de los comentarios que le suelta constantemente su hijo. A los ojos de una madre, un hijo al que ha querido y con el que ha compartido momentos de felicidad desde su más tierna infancia, no puede dejarlo de lado, pero eso es lo que se merece Hubert,  ya que “hoy” es un ser despreciable y mala persona.

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Es tanto así, que en un trabajo del instituto, decide confesarle a la Sra. Cloutier, su profesora, que él no puede hablar de la profesión de sus padres, puesto que el suyo se fue cuando era pequeño y su madre ha muerto, hecho que le da título al film. Es por ello que le pide hablar de sus tíos. Por ese motivo, la profesora accede a darle carta blanca al joven y que haga el trabajo como mejor le convenga.

Cuando la madre se entera, se presenta en el centro y le muestra su retrimenta, cosa que enfurece aún más al “elemento”. Allí es cuando la relación entre la madre y el hijo se distancia aún más, y la de la profesora y el muchacho se afianza, como confesor y confidente. Ella comprende por lo que está pasando el muchacho, ya que le dice que lo mismo le pasa con su padre, un hombre al que ya no habla desde hace más de diez años.

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Entre Hubert y Chantalle hay un amor encubierto, pero no existe comunicación real entre ellos, solo gritos y malos modos. La relación está totalmente fragmentada y a todo ello, hay que añadirle el agravio social que implica que Hubert esté descubriendo su homosexualidad con Antonin, un amigo de toda la vida. Allí encontrará consuelo a su rabia y otro lugar donde refugiarse de la madre.

Chantale se entera, a través de Hélène, la madre de Antonin, de la relación que este mantiene con su hijo. Ella acepta la homosexualidad de su hijo, sin embargo no tolerará enterarse de terceros y no de boca de su propio vástago.

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Dado que todo parece no tener solución, Hubert trata de buscar una solución a la tensa relación y, le propone a su madre irse a vivir a otro lugar, un apartamento costeado con la parte de la herencia que le pertoca de la abuela. Ella primero le dice que sí, pero al dia siguiente le dice que de eso nada porque es demasiado joven.

La trifulca acaba con una reunión encubierta entre Richard, Chantale y Hubert, en la que se le marca la pauta de ingresar en un internado de Coaticook. Como es normal en su carácter, este monta en cólera y siente que ahora si que si nadie le quiere, puesto que lo van a alejar de Antonin, la única persona que lo ama.

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En la última visita con la Cloutier, este le dice que se va forzado al internado, mientras que ella le confiesa su talento innato y lo ha inscrito, a título personal, en un concurso de poesía y escritura. La profesora intenta convencerlo de que participe aún estando entre cuatro paredes.

Sus días en el internado son complicados hasta que conoce a Eric, con quien mantendrá una intensa y corta relación. En una de sus salidas, se escapan hasta una discoteca cercana donde Hubert, incitado por Eric, tomará estupefacientes (speed). En ese estado, decide tomar el metro e ir hasta casa para hablar con su madre, a la que le pide perdón por no ser el hijo que ella deseaba.

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A la mañana siguiente, cuando el efecto de las drogas ya ha pasado, Hubert va de vuelta al internado junto con su rabia interior. Allí recibe un palizón por parte de sus compañeros que lo dejan tocado.

Al día siguiente decide escapar definitivamente del lugar y huye con Antonin, quien le espera con el coche de su madre. Así pues, juntos escaparán.

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Esa mañana llama el director de la escuela a su madre, que le recrimina la actitud de Hubert, ya que esto nunca había pasado en ese centro; “la falta de autoridad y de figura paterna han hecho de este muchacho un rebelde sin causa”. Eso le enfurece a la madre que le dice al director que se meta sus comentarios por donde le quepan. A todo ello, le dice este que ha dejado una nota indicando que se ha ido al “reino”, lugar que solo conoce con ese sobrenombre él y su madre.

El “reino” es la casa en la que vivieron sus padres y el pequeño Hubert. Es allí donde le encuentra y lo acaba abrazando frente a la playa. La cinta termina con un flashback; una grabación de antaño en aquel mismo lugar, cuando Chantal, Richard y Hubert jugaban y eran felices.

Escrito por Rodolfo Monserrat

Entre os Homens de Bem

«La tolerancia es la mejor religión» – Víctor Hugo

El documental cuenta la historia de Jean Wyllys, primeramente conocido por haber participado y ganado la quinta edición del programa Big Brother Brasil, y haber dado a conocer su orientación sexual abiertamente a un paisa que en apariencia es abierto, pero muy por lo contrario es demasiado arcaico e intolerante. Con posterioridad a su fama, se mete en política y es elegido diputado federal por el PSOL (Partido Socialismo y Libertad) de Río de Janeiro desde febrero de 2011.

Este trabajo se centra en el periodo de tres años desde las elecciones de 2014, donde Wyllys fue reelegido como el séptimo más votado entre los candidatos a diputado federal del estado de Río. Con la posterior irrupción del actual presidente, Jair Bolsonaro, un elemento homófobo, destructor y de ideas populistas disparatadas, Wyllys decide dimitir de su cargo y buscar exilio entre Canada y España, para poder liberarse de las presiones y amenazas que diariamente recibía, más a raiz de la muerte de Marielle Franco en 2018, amiga y compañera de Wyllys en el PSOL.

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Todo ello parte de una especie de santería que le hacen a Wyllys como elemento de protección ante el torbellino que desata cada vez que toma alguna iniciativa, como el dice, lo que mueve conciencias no es que sea gay, si no que me salga de la norma y actue ante tales elementos despreciables.

Wyllys es tan querido como odiado, y eso lo vemos con sus partidarios que no paran de felicitarlo como de pedir hacerse fotografías con él, como de recibir insultos públicamente por otros políticos y de gente de a pie, gente que no tiene un ápice de condescendencia y no merecen respeto alguno. El punto más sonado de Wyllys fue cuando escupió a Bolsonaro, o el innombrable como se refiere a él, en un pleno en mitad de una acalorada disputa. Esa y otras acciones hacen temer por su vida, y es por eso que decide tomar la vía de salirse del país, ya que él quiere vivir y no ser un símbolo distorsionado como él dice que ahora mismo lo es por ejemplo Martin Luther King, tomado como referente antirracial, pero que nadie recuerda ya que era también un acérrimo anticapitalista.

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La alternativa a no irse, quizás si o quizás no, era marchar todo el día rodeado de guardaespaldas hasta el día que no estuviera protegido y no saber que podría pasar con un elemento como el actual presidente el cual le odia, y lo cierto es que con miedo no se puede vivir.

Wyllys ha sido durante su periodo político un portavoz de la causa LGBT+, un luchador que vive por mejorar la situación de la gente que se identifica entre esas siglas, gente que según Willis, Lula Da Silva supo tratar y recomponer (dejando al margen los casos de corrupción que le rodean, fue bueno por ello y en general por su visión aperturista para todo Brasil), frente al innombrable que no solo da apoyos a los mas radicales si no que ataca a los vulnerables y a aquellas personas que puede dañar las daña sin piedad.

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Para Willys, tal y como comentó durante la posterior charla, ver el documental le duele. Dice haberlo visto dos veces, pero que ello le hace daño, no por lo que se dice si no por el calvario que ha vivido. Las secuencias, como él comentan, no han sido forzadas y el rodaje hasta su composición ha durado tres años, años en los que vemos al Wyllys en su intimidad, en su despacho, en los plenos y en el periodo en el que participó en el reality. En todos ellos su actitud no cambia, y durante la conversación mantenida con él vemos que sus valores de antes, durante y con posterioridad no cambian.

Actualmente Wyllys esta estudiando el doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona y preparando su tesina en las «Fake Nwes» tomando como base las que él recibió en su época política, como por ejemplo la de que quiso interpretar en una película religiosa a un Jesús gay, la de que quería cambiar versículos considerados homofóbicos de la Biblia o que habría renunciado a su mandato por dinero, para que otro compañero ocupara su plaza, cosas totalmente falsas y desmentidas por él y por los suyos.

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A destacar la calidad del montaje, la forma en que se narran los hechos y lo bien que se entrelazan, la estupenda sincronía del protagonista, sus pensamientos y los sucesos que lo acontecen, la selección de fragmentos escogidos y colocados en el lugar preciso y la estupenda forma que se le da al tema para conceptualizar al pueblo y a sus mandatarios escogidos de forma «democrática».

Un documental imprescindible para conocer como es realmente el actual Brasil y como la manipulación de cuatro incendiarios en el poder puede someter a un pueblo, que no sabe elegir y que ha acabado siendo esclavo de unos barbaros ineptos e incultos mandatarios. Por último comentar que el titulo da pie a un comentario que hizo en innombrable en una de las reuniones donde trató de acabar con la reputación de Sérgio Moro (Ex ministro de Justicia y Seguridad Pública) y de su grupo parlamentario sobre la operación «Lava-Jato» en 2014 sobre supuestos blanqueos de capitales, definiéndolos a modo de mofa como «buenos hombres».

Escrito por Rodolfo Monserrat