Dentro del Atlántida Film Fest se ha presentado cortometraje “Goce” de la directora mallorquina Aina Bibiloni.

Este trabajo, en un nítido blanco y negro, trata de situar al espectador en escenas anormales y totalmente surrealistas. Escenarios imposibles de imaginar aparentemente no conectados.

goc.jpg

Pasamos de ver como una sábana se empapa de líquido a buscar el símil de esa sensación de humedad con la lengua que lame el perfil de un rostro, del rostro despierto a una cazuela con gusanos, de esos invertebrados a ver el mar a la vez que vemos a tres individuos que simulan la vestimenta y estética de la “Naranja Mecánica” de Kubrick, rostros ocultos a un paraguas a modo de soporte para un vaso de vino.

De máscaras y rostros ocultos tras un cristal mojado, a una mano de maniquí que acaricia el suelo hidraulico de una vivienda de antaño, un tenedor, una hoja a modo de elemento de ocultación de identidad, una escena a lo Buñuel que en vez de abrir un ojo abre las entrañas de un ser, un jarrón siendo rellenado de flores.

Resultado de imagen de goce aina bibiloni

La cabeza de un cerdo frente a la faz humana de nuestro protagonista, una botella medio llena o medio vacía y al fondo una mujer esperando la llama para fumar, un encuentro, unos pies contrapuestos, una tortilla de ojos, otros rostros y con ello las mismas miradas y otros puntos de vista de la mujer que fuma, de nuestro protagonista.

Todo acaba con dos cabezas liadas a una sabana, en las que se besan y una de ellas a modo de cierre, descarga el líquido que contiene sobre la misma sabana, quizás a modo de bucle del principio del mismo clip.

gocee.jpg

Es un trabajo muy original que no deja indiferente a quien lo observa, una puesta en escena muy elaborada y trabajada. Cada escena no deja de ser como un cuadro, un fotograma artístico que busca algo que a veces no entendemos, pero que tiene su lógica y significado. Asi es el arte muchas veces, pura belleza sin más que acaba siendo un misterio en lo que su interpretación quiere representar.

Se nota claramente la influencia cinematográfica de directores como Stanley Kubrick, escena frente al mar ya comentada como de Luis Buñuel en la replicada de “Un perro andaluz”, del mundo de Ingmar Bergman como “Persona” o la magia de David Lynch en “Mulholland Drive”.