La Filmoteca de Catalunya nos trae dentro del ciclo “Les estrenes de la Filmo” el documental “Ara” del doctor en angiología, dramaturgo, guionista y director de cine Pere Solés.

El documental nos habla de la anorexia nerviosa desde el punto de vista de un grupo de “pacientes/actrices” jóvenes que no se esconden de la cámara e incluso quieren que sean llamadas por sus nombres reales. Adolescentes que han convivido y superado la enfermedad, por lo que hablamos de una película de realidad ficcionada, en cuanto a la actuación, pero llena verdades ante una ardua batalla a contrarreloj.

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La anorexia no es algo que se supera de la noche a la mañana y que se tienda a curar en soledad. Necesita pasar por manos de especialistas, establecer terapia grupal e individual, un buen soporte familiar y sobre todo tener una fuerza de voluntad enorme.

Vemos el proceso desde la llegada del paciente a la Clínica Bofill de Girona (Unidad de Patologías Alimentarias (UPA)), de cómo establece relaciones y se aclimata al grupo, su primer contacto con los terapeutas y de nuevo con la comida y, su evolución dia a dia hasta su completa recuperación.

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Parece que lo más difícil del proceso es romper el silencio que muchas pacientes aguantan hasta no poder más, afirmar que les gusta vomitar y que su vida seria mucho mas feliz si alcanzaran el peso límite que se proponen establecer.

Confiesan a cámara que buscan consejos por la red para disimular lo que hacen con la comida. Parece que el daño que infringe la sociedad ante estas frágiles adolescentes es letal, tanto hasta el punto de querer mantener los cánones de belleza que el S.XXI establece como “lo normal”, pero la delgadez llevada al extremo ni es bella ni es para nada salutífera.

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Ya de por sí dentro del centro se controla a las adolescentes, pero hay diferentes de grados en función de la evolución que van recorriendo, se les da cierta permisividad. Hay normas extrictas tanto dentro como fuera del centro durante su recuperación como no mirar su figura en los espejos, no usar instagram en moviles ajenos (puesto que los suyos están requisados hasta su salida), no ver las tallas de la ropa que usan si van a comprar alguna nueva prensa e incluso se les marca el horario de llegada los fines de semana. Todo con tal de controlar que no tomen de nuevo los malos hábitos.

La cinta acaba con un final esperanzador para Nuria, la protagonista de film, pero a la vez que ella se recupera, llega una nueva chica al centro y la historia vuelve a empezar con otra cara, otro nombre y otra historia de sufrimiento.

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Es un trabajo muy interesante tanto desde la base médica como desde la vertiente de un posible enfermo o de sus familiares para comprender mejor cómo se manifiesta esta enfermedad y que herramientas tenemos para combatir y ganar la partida. Contar las cosas no solo hacen sanar a las personas, sino que sirve para que otras se den cuenta de sus problemas y traten de poner soluciones a estos.

El título de la película no ha sido casual, “Ara”, ahora en catalán, hace alusión al hecho de que es cuando la paciente y su entorno inicia un largo proceso de lucha por la curación total.

¡Gracias valientes por contar vuestras historias desde el corazón!

Escrito por Rodolfo Monserrat