Dentro del Ciclo de Cinema Alemany Actual, la Filmoteca trae una apuesta arriesgada con el documental “Happy” de la directora, e hija del protagonista, Carolin Genreith

Esta cinta cuenta la historia entre su padre, un hombre pasada la sesentena y afincado en las montañas de Eifel (en la Alemania rural), establece una relación con una joven filipina, prácticamente de la misma edad que su hija, que vive en el archipiélago asiático.

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Desde que el padre se separa, viaja todos los años al país oriental en busca de cariño, y va a encontrar un nuevo amor que va a mantener en la distancia.

Inicialmente mantienen conversaciones telefónicas donde se cuentan el dia a dia en tagalo, ya que este domina la lengua, imagino que porque debe estar fascinado por aquella cultura. Todo parece indicar que la relación no es más que un contrato de tipo recíproco, por intereses varios, dada la relevancia que el turismo carnal que impera en el sudeste asiático es el pan de cada dia, pero con el paso de los minutos parece que esa idea de vinculo superfluo se convierte en algo más real.

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Se palpa que Carolin en el inicio de la grabación no se encuentra nada cómoda, ya que ve a su padre como un hombre que ha descosido una familia con la argumentación de que no supo gestionar el tiempo con su familia y eso hizo que acabara por fragmentar los vínculos. Ahora, a los pocos años de jubilarse, dice disponer de ese espacio para amar, un momento en que Carolin no entiende cómo su padre busca a una mujer más joven en un país donde la necesidad hace que abunden este tipo de relaciones. Lo ve como a un ser que busca consuelo en los brazos de una joven, que es esa la razón por la que la hija desea realizar el documental, para comprender que diálogo está ocurriendo entre el corazón y la razón de su estimado padre.

Todo cambia cuando Carolin y su padre emprenden un viaje juntos hasta Filipinas. Allí conoce a la futura, al hijo que tiene y, a toda su familia. Entre diálogos y lenguaje no verbal ve que su padre es feliz, y que su amada también muestra su dicha. Todo lo que Carolin imaginaba no es más que el prejuicio que surge de la idea entre un hombre mayor con posibles en una Europa estable y el posible “aprovechamiento” de una joven por salir de la miseria en un país vulnerado de derechos.

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En los minutos finales, cuando regresa el padre a Alemania, parece que se replantea la idea de traer a su amada a su casa, porque piensa que es egoísta por su parte sacarla de su feliz entorno, que deje a su hijo y que en cierta manera rompa los vínculos con sus seres queridos. El amor está visible, ahora queda como compaginarlo frente a la barrera geográfica que dista de centenares de kilómetros.

Es un documental muy enriquecedor por la parte de la búsqueda de la empatía, de la tolerancia y de tratar de entender el discernimiento del ser, en este caso el desconocimiento, por parte de Carolin, de un padre que trata de hallar la felicidad en otro continente.