“Sallah, Po Ze Eretz Yisrael” cuenta la historia del desarrollo urbanístico en Israel de la mano de David Deri, un hombre de mediana edad que vive sumido entre la nostalgia de un pasado como el de cualquiera y la indignación al descubrir que ese pasado fue algo maquiavélico por parte del gobierno israelí. La familia David, como muchas otras, fue llevada hasta Yeruham; una ciudad en un incipiente desarrollo estructural en pleno desierto de Negev (Distrito Sur de Israel).

David con tal de descubrir sus orígenes empieza por indagar en lo que dicen los testimonios vivos del lugar para pasar más tarde a los escritos, viejos papeles almacenados en archivos gubernamentales. Algunas de esas carpetas son consultables, otras no, debido a las leyes de Israel que prohíben hacer de dominio público papeles que contengan información sensible hasta que no pasan al menos setenta años de su emisión.

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Entre todo lo que acaba recopilando, descubre que la absorción de inmigrantes, la mayoría judíos, fue para favorecer los intereses del país, desplazándose hasta asentamientos fronterizos en mitad de la nada con el único objetivo de usarlos de escudos humanos en caso de entrar en conflicto armado y siendo este una arma de doble filo, puesto que separándolos del resto de la población acababan segregándolos como dice ese “Dīvide et īmpera”.

Una metodología funesta de la aplicación de la ley en la aplicación de políticas de “dispersión poblacional” durante veinte años después de la declaración de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948.

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Una decisión que desmontó a parte de la población inmigrante que hoy en día tiene un fuerte impacto en la integración social y unas consecuencias de identidad severas dentro del mismo estado israelí.

El documental termina mostrando las conclusiones del mismo testimonio grabado por el director a un grupo de personas que vivieron ese exilio forzado a tierras remotas. Entre ellas está la madre del mismo David, llegando casi todos, ya que una mujer categóricamente no se lo cree, a la misma conclusión; todo esto ha sido una estafa.

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Es un documental atroz, duro y cruel para los que ahora descubren todo esto, planes encubiertos que tenían una máscara,  una realidad paralela que hasta el momento se desconocía, puesto que se vendió con la idea de poblar paraisos desiertos y lo cierto es que el objetivo real escondido detrás de toda la trama fue la de dispersar a los recién llegados frente a la población autóctona, en la forma encubierta de “guetos voluntarios”.

A destacar la calidad periodística, el rigor documental y la excelente entrevista a testimonios cruciales para corroborar lo que la tinta escrita en viejos papeles demuestra; las miserias de un gobierno israelí, sin precedentes, al descubierto.

Escrito por Rodolfo Monserrat