Dentro del ciclo “Carta blanca a Sergi López” que esta llevando a cabo la Filmoteca de Catalunya, se ha proyectado “Mapa de los sonidos de Tokio” de la directora catalana Isabel Coixet (2009).

Cuenta la historia de David, un catalán que vive en Tokio, donde lleva ya varios años desde que conoció a su querida Midori y, tiene junto con un amigo una vinacoteca. Recientemente Midori se ha suicidado, y a él le embarga una gran pena que no sabe como superarla. A todo ello, el señor Nagara, padre de Midori, culpa a David.

Ishida, un empleado de Nagara que amaba a Midori pero que nunca se lo dijo, decide convencer a Nagara para contratar a un asesino profesional.

Ryu es una mujer fría, solitaria y de apariencia endeble, que lleva una doble vida: por las noches trabaja en la lonja de pescado, pero de vez en cuando recibe encargos para acabar con la vida de alguien. En este caso, Ishida es quien contacta con Ryu para que haga desaparecer a David.

Resultado de imagen de mapa sonidos tokio

Pero un primer contacto en la vinacoteca de David, hace que Ryu vea a ese hombre de otra manera y, con el paso de los días deba renunciar a su encargo, afianzándose en lo sentimental a este en una habitación por horas del “Hotel Bastille”, un “love hotel” en el que simulan estar en un vagón de tren en mitad de la “Place des Vosges”, casualmente uno de mis rincones favoritos de París.

Parece que todo funciona, David está ilusionado con su nueva pareja, a pesar de recordarle constantemente que cuando “actúa” piensa en Midori, pero la felicidad de la joven pareja no durará mucho; el odio de Ishida hacia David, desembocará en tragedia.

El titulo es algo curioso que debería preguntarle a la misma Isabel, puesto que la película le da mucha importancia a la resonancia de la cotidianidad; al que se hace cuando se sorbe la pasta, al de la naturaleza cuando habla por si sola o, los elementos del paisaje urbano como el sonido de los neones encendidos. Pero también mantiene esa paz, ese respeto y en definitiva, el silencio en algunas escenas como ocurre en la última de ellas en un campo santo. Parece que busca mostrarnos la realidad que tenemos todos en nuestra mente, la de una cultura por el respeto a los espacios silentes.

Resultado de imagen de maps sound tokyo coixet

A destacar la calidad de las imágenes, la sutileza de los diálogos, la sensibilidad con la que Coixet trata el mundo oriental vs. la visión occidental de los personajes y la cuidada y bien seleccionada musicalidad que acompaña al film, como “Aoi Heya” de la soprano jaonesa Noriko Awaya (1907 – 1999).

De ritmo lento, pero intenso, llena de vitalidad y de “futuro”, a la vez que se inunda de nostalgia y de desasosiego, pero en definitiva, colmada de eso que llamamos vida.

“Y empezó otra vida. Pero guardó en su corazón un cuarto secreto en forma de vagón de metro donde Ryu siempre le esperaba.” – Uno de los pensamientos de Ryu expuestos por la voz en off de su conciencia.