En la retrospectiva que se esta llevando a cabo dentro del ciclo “Ken Loach, la consciència social” se ha proyectado “El viento que agita la cebada” de 2006.

La historia parte en la Irlanda de años veinte, durante la “Cogadh na Saoirse” (Guerra de la Independencia Irlandesa). Damien O’Donovan, un recién titulado en medicina que esta a punto de partir un viaje hacia su futuro; una clínica en Londres le espera con los brazos abiertos.

Sus amigos se burlan de Damien por ponerse a sueldo de británicos que han enviado a los Black and Tans (Negro y Caqui), un cuerpo paramilitar de la policía, a Irlanda para sofocar los apoyos a los independentistas.

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Todo parece ir bien hasta que Damien se despide de sus mas allegados y de su vecindad. En ese momento, el joven ve como los “Black and Tans” (la fuerza de Reserva de la Real Policía irlandesa encargada de suprimir cualquier movimiento independentista) en un partido de Hurling, deciden injuriar a sus jugadores y declaran prohibir el deporte como posible “reunión de encuentro entre radicales”.

En esa disputa, y ante la negación de uno de ellos de seguir con las ordenes de los “Black”, estos le amarran a un poste y lo golpean hasta acabar con su vida.

Este hecho y el profundo amor que siente por su país, hace que Damien abandone la idea de partir a Londres y decide quedarse para luchar por la libertad de su pueblo.

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Damien decide unirse, junto con su hermano Teddy (Pádraic Delaney) a la “Irish Republican Army”, la famosa IRA.

Desde esta organización, realizarán guerra de guerrillas y trataran de sustraer el armamento a los militares británicos. En uno de esos forcejeos en una taberna, unos oficiales británicos son asesinados por el IRA, cosa que hace que los británicos detengan, interroguen y torturen a varios paramilitares de la organización entre los cuales esta Teddy. A este acaban arrancándole las uñas y le declaran, sin juicio alguno, un fusilamiento previsto a la mañana siguiente. Por suerte, la guerrilla consigue acceder a las dependencias y liberar a este y a otros combatientes, pero otros tantos se quedan prisioneros ya que no tienen ni la llave ni forma de abrir una de las celdas donde quedan retenidos. Estos últimos son fusilados por el ejercito británico.

En el trascurso de la cinta, hay varias bajas, otras tantas derrotas y se le da muerte a los traidores del movimiento por las libertades. Una utopía que fue apagando los ánimos por lo que fue sucediendo.

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Un sufrimiento innecesario que con llevó muchas perdidas humanas. Finalmente, al Gobierno Británico no le queda otra que acordar con los rebeldes un proyecto de paz. Así es como se firma un tratado anglo-irlandés el 6 de diciembre de 1921, fundando con ello el Estado Libre Irlandés. Este pacto que no fue aceptado por todos los miembros del IRA y que conllevó la división del grupo hasta el hecho de un reajuste y rearme posterior del movimiento.

En el caso de Teddy, este acepta el pacto y decide cambiar su rumbo alistándose al ejército del nuevo Estado, mientras que Damien decide proseguir con la lucha por su Irlanda independiente. Un hecho, que sin duda fragmentará a los hermanos, que volverán a encontrarse días mas tarde cuando Damien es detenido. Teddy intentará todo lo posible, como miembro militar, para que Damien quede libre, pero este se niega a confesar. Como consecuencia a todo ello, Damien queda sentenciado a muerte a manos del pelotón, que por desgracia doble está bajo la orden de su propio hermano.

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La cinta en si, por lo que cuenta y simboliza, es tremebunda. Pero las guerras son así, frías, injustas y severas con los mas indefensos. Ken Loach sabe como llevarnos a los extremos, y con “El viento que agita la cebada” nos lleva hasta lo mas hondo del corazón, el como soportar que se derrame tu propia sangre y la impotencia de no poder hacer nada por salvar a tus seres queridos, todo por unos ideales que “vendían, y siguen vendiendo” aquellos que están en el poder.

El IRA no cesó en la lucha armada hasta el 28 de julio de 2005.

“No le demos al mundo armas contra nosotros, porque las utilizará”

Gustave Flaubert