En esta sesión se ha proyectado tres cortometrajes y una película, todos ellos en formato 16 mm, realizadas por el cineasta y artista experimental independiente estadounidense Pat O’Neill (1939).

Saugus Series (1974)

La serie “Saugus” se compone de siete partes, a pesar de durar 18 minutos, cada una de ellas tiene una duración aleatoria entre 1’30 a 6 minutos. Todos ellos entretejidos con una musicalidad lineal. O’Neil, a traves de la conceptualización de la “naturaleza muerta”, trata de investigar la ambigüedad perceptiva.

Pat.jpg

Sidewinder’s Delta (1976)

Es un cortometraje que muestra escenas en pleno desierto en la que O’Neill utiliza la impresora óptica para lograr efectos inusuales. Imágenes que parecen salidas de archivo pero tratadas con una nitidez y un colorido excepcional.

Las escenas que aparecen, a simple vista, no siguen una lógica normal y lo único que une unas con otras es la forma de cerrar los finales; a través de golpes secos, encendida de bengalas o deslumbrantes destellos de flashes.

Resultado de imagen de Sidewinder’s Delta (1976) PAT O'NEILL

Foregrounds (1978)

Utilizando técnicas de impresión óptica, Pat O ‘Neill muestra primeros planos del sur de California. Vemos que se mezcla la naturaleza con lo sinténtico, aquello no natural pero cotidiano, como plasmo en la imagen de abajo, celuloide en mitad de la selva. Aquí O’Neill sigue buscando mostrar el concepto de la ambigüedad perceptiva.

Resultado de imagen de Foregrounds pat o'neill

Water and Power (1978)

La película que se escogió en esta sesión es un ensayo sobre el conflicto territorial por la utilización de los recursos naturales; paraísos desérticos creados por la mala gestión en los consumos de agua en las grandes ciudades.

Las imágenes se entremezclan con el tráfico de la ciudad, las canalizaciones por las que transcurre el liquido tan preciado y con fragmentos de películas antiguas que parecen recordarnos esa frase “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

No es nada extraño ver lo premonitorio que es este film, dado que es de los años ochenta, y cuanta razón tiene O’Neill, ya se habla hace tiempo de que las futuras guerras vendrán provocadas por la escased de agua. Quien tenga el control de las mismas, será quien sostenga el poder absoluto sobre la población.

Como curiosidad, esta película se rodó en Los Ángeles y en su periferia

 

Advertisements