En esta sesión se ha proyectado “Nippon”: Furuyashiki Village realizadas por Ogawa Productions, colectivo fundado por el japones Shinsuke Ogawa (1935 – 1992), un testimonio de vida de Furuyashiki, un pueblo en mitad de un valle, donde la economía de sus habitantes, ocho familias, se basaba en el cultivo de arroz, el carbón y en la cría de gusanos de seda.

La cinta parte del análisis exhaustivo de las dificultades que merman las cosechas. Por un primer momento se cree que son el viento shirominami, unos gélidos aires que vienen del Pacifico y que arrasan con el cereal.

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A pesar de los experimentos con los agricultores, maquetaciones tridimensionales y simulaciones, con hielo seco, sobre plano de las extensiones cultivadas y la orientación de los arboles junto con la barrera que genera el monte Zao, no dan sus frutos, hasta que caen en que pudiera ser consecuencia de la calidad de las tierras. La acumulación en el sustrato de hierro, las lineas férricas sobre el sustrato, puede ser el origen de parte de esa perdida de recursos alimentarios.

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A partir de aquí, se analiza lo que ocurre con los habitantes y, Ogawa nos adentra en las vidas de estos. Desde el matrimonio que se dedica a la creación de carbón con la madera que talan y tratan en hornos de piedra, la que cultiva gusanos de seda para luego extraer la preciada hilatura, el testimonio de la madre que perdió a sus hijos en la II Guerra Mundial y muestra con orgullo los documentos que acreditan toda su historia, la familia que lo perdió todo cuando el gobierno nipón, aun sabiendo que perdería la guerra, se dedicó a vender bonos que nunca haría efectivos (dinero robado a sus propios ciudadanos) y ahora son un amargo recuerdo que conservan como un tesoro pero que en definitiva no deja de ser papel “para enmarcar” como le dijeron a esta familia en el banco o, el que decidió ser voluntario en la guerra y que pasó sin pena ni gloria pero, que no pierde la ocasión de vestirse de militar y de tocar su corneta en homenaje a aquellos que fue su familia en la batalla, compañeros fallecidos en aquella terrible contienda.

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Es una cinta que no deja indiferente, puesto que toca muchos puntos de vista sobre lo que es un pueblo y en lo que los acontecimientos pasados hacen cambiantes a sus ciudadanos. La película, a pesar de tener una duración de mas de 200 minutos, se hace muy amena y mucha de las historias que esconde, parten el corazón a cualquiera, por lo que son y lo que representan. Así pues, “Nippon”: Furuyashiki Village, no es solo una prueba rural de lo que aconteció y se vive en una región, es una forma de contar parte de la historia del país del sol naciente. Esta cinta se ha convertido en un trabajo que se exhibe, varias veces al año, como material ilustrativo y pedagógico, en escuelas e institutos de Japón.