En la quinta y última jornada del Reteena, festival joven audiovisual de Barcelona, se proyectó la película “Soñador” del joven director peruano Adrián Saba.

Sebastián, alias Chaplin porque no habla mucho, es un muchacho aparentemente angelical, que se dedica al hurto en fábricas junto con la pandilla del barrio y, se evade con ensoñaciones, a veces diurnas y a veces nocturnas, siendo así un hilo argumental que se mueve entre dos mundos; a ratos en lo real y a otros en lo imaginario.

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Nuestro protagonista se acaba enamorando de Elisa, que parece ser un amor imposible dado que es la hermana del jefe de la banda.

Elisa trabaja en un hotel de mala muerte y en una discoteca, trabajos temporales y muy poco cualificados. Su mecanismo de fuga es la escritura. Elisa no lo hace al modo tradicional con pluma y papel, ella usa su ordenador portátil. Un día se lo roban y Sebastián lo encuentra en el almacén donde la banda guarda los botines. Este al verlo, lo devuelve de inmediato a su dueña, sirviéndole de excusa para acercarse a ella.

Al día siguiente, el hermano de Elisa se entera que fue Sebastián quien le devolvió el portátil y, en un forcejeo con este, Sebastián le hiere dejándolo en coma.

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No confiesa su acometido a Elisa, que la acompaña durante la primera noche de ingreso en el hospital. A la mañana siguiente, parte de la banda se entera que Sebastián es un “traidor” y van a por él. Entre sus sueños, esta encontrarse con Elisa en el paraíso, hallar la felicidad que tanto anhela junto a ella y, huir de ese “sin futuro”. Un porvenir oscuro para ambos, pero que todo se ve precioso a “los brazos de Morfeo”.

Hay una cosa clara en esta historia de amor, Sebastián está profundamente enamorado de Elisa y toma este cariño como una vida de escape para salir de todos sus embrollos. Elisa no lo esta tanto, es más, se deja querer pero no ama a Sebastián. Ella también ve factible que huir de allí sea la puerta a un nuevo comienzo.

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Calderón de la Barca decía que “La vida es sueño y los sueños, sueños son”. A veces se cumplen y a veces no. ¿Podrá Sebastián cumplir los suyos?

La película está rodada en “El Callao” uno de los lugares más peligrosos y marginales de Perú. El director buscaba realismo y lo encontró. A este paraje tan inhóspito y desapacible, se añade la belleza de la selva, las cumbres y el desierto del país andino (Ica, Junín y Arequipa).

“Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad”

Ninon de Lenclos (1620-1705) Cortesana francesa