En la quinta y treceava sesión se proyectó la película “Junction 48” del director israelí Udi Aloni (2016).

Kareem (Tamer Nafar) es un joven que aún vive con sus padres en la ciudad de Lod (situada en el Distrito Central de Israel, a 17,5 km al sureste de Tel Aviv). Una urbe “underground” abandonada a su suerte y tremendamente deprimida tanto a nivel social como de infraestructuras.

Los amigos de Kareem están metidos en el menudeo de drogas. En Lod, la delincuencia está a la orden del día.

Los padres de Kareem andan preocupados por los caminos hacia los que se dirige su hijo. Estos no pierden el empeño de evitar que entre en ese juego y tratan de encauzarlo para que evite cualquier tentación ante el “dinero” fácil. Todo cambia cuando una tarde, los padres  de Kareem piden a su hijo que les lleve en coche hasta otra ciudad, ya que tienen programada una actuación musical. Él se niega y se va con sus amigos. A la vuelta, el padre pierde el control del automóvil y  sufre un accidente en el que este fallece y la madre queda convaleciente en una silla de ruedas.

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A partir de entonces, Kareem se replantea su vida y decide dedicarse de lleno en el mundo de la canción. Una inesperada actuación en un club de Tel Aviv, hará que muestre su talento al mundo que le rodea.

Kareem y su grupo utilizan el rap como instrumento de lucha; una herramienta que les servirá para criticar el sistema en el que malviven.

Cuando parece que todo va bien, aparece la belicosidad de grupos nacionalistas judíos, que agreden verbal y físicamente al grupo. Aunque su fama crecerá rápidamente, no le será nada fácil, mantenerse.

La opresión sobre los mas indefensos y la recualificación social (proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio es progresivamente desplazada) impuesta por el gobierno, se le suman los problemas de pobreza y marginación en las calles de Loz, donde la anarquía campa a sus anchas.

Manar (Samar Qupty) una joven cantante, es la única que puede salvar el corazón de Kareem. A través de ese amor y la pasión por la música, tratan de luchar de todo ese ruido ambiental externo.

Kareem deberá decidir entre rendirse a la tradición conservadora o luchar por un futuro incierto, pero seguramente mejor. Esto lo vemos claramente cuando los familiares de su querida Manar no permiten que ella actué en público para protegerla del respeto a la tradición y cultura israelí que se le aplica a la mujer. La alternativa que queda es rebelarse ante el sistema instaurado y respetar la decisión de la mujer que ama con todas las consecuencias que ello acarree.

Resultado de imagen de Junction 48 Udi AloniComentar que esta película es una producción palestino-israelí. Ello demuestra que la convivencia es posible y que los prejuicios que llevan más de setenta años activos entre ambos pueblos, pueden alcanzar la paz y respetarse mutuamente.

Recalcar la calidad de imagen y la excelente puesta en escena tanto en la dialéctica como en la banda sonora, perfectamente encuadrada en cada situación. Estética y musicalmente, nos hace acordarnos de las “8 Millas” de Curtis Hanson en la ciudad de Detroit (Estados Unidos).

“Junction 48” es una película de ficción inspirada en la vida real del actor y co-guionista Tamer Nafar, que inició la escena del hip hop palestino en 2000.