En esta sesión se ha proyectado el documental “Titos Brille” de Regina Schilling (2014).

Esta cinta trata de los orígenes, pasado y presente actual de la vida de Adriana Altaras (Zagreb, 1960) actriz, escritora y directora teatral .

Adriana fue hija de partisanos judíos, Jakob y Thea, defensores de Josip Broz Tito (mariscal Tito) político y militar croata, jefe de Estado de Yugoslavia desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta su fallecimiento en 1980. A pesar de lo poco bueno y lo mucho malo que tienen este tipo de sistemas dictatoriales, ellos eran acérrimos a la defensa del mariscal, un sistema acusado del asesinato de prisioneros de guerra, limpieza étnica, además de genocidio y confiscación de bienes contra italianos, alemanes y húngaros yugoslavos.

Centrándonos en Adriana, su vida parte de la Yugoslavia que ya no existe, un país pobre pero muy unido tanto por sus tradiciones como por su riqueza cultural. Una región de la que cuando las cosas se ponen complicadas, debido a la persecución política, escapa en coche acompañada de su madre hasta Italia, en 1964. Allí vivirá varios años de su inocente infancia.

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En 1967, Adriana y su madre se mudan hasta Konstanz, la Alemania de la postguerra, donde cursa sus estudios de secundaria y mas tarde se gradúa de la Universidad de Artes de la capital alemana. Altaras completará su formación académica en Nueva York.

El viaje cinematográfico de Adriana parte junto con el Mercedes que su padre le había dejado como legado, un viejo automóvil con el que recorrerá los kilómetros necesarios para comprender su historia.

Su primera parada es Gießen, ciudad de Hesse (Alemania). Los padres de Adriana, que vivieron previamente en Croacia, se mudan a mediados de los sesenta a esta pequeña localidad (actualmente de unos 85.000 habitantes). Aquí, Jakob Altaras, fue profesor de radiología e inventó posteriormente el instrumental que revolucionó la forma de explorar el intestino grueso. Sus “pacientes” mas famosos fueron Ronald Reagan y Juan Pablo II.

En 1978, Jakob fundó una comunidad judía en Gießen y asumió el rol de presidente de la misma. Thea Altaras durante ese tiempo, ejerció como arquitecta.

A mediados de los años ochenta, Thea y Jakob Altaras se retiraron y recibieron el reconocimiento a sus años de trabajo e investigación con la Cruz Federal. Jakob murió en 2001 y Thea en 2004.

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En su paso por la ciudad, Adriana visitará la clínica universitaria donde daba clases su progenitor, las tumba donde yacen ambos en el cementerio judío y la sinagoga.

A veces, cuando queremos saber demasiado de algo, descubrimos cosas que no pensaríamos que pudieran haber sucedido. En el caso de Adriana, descubrió, a través del testimonio de un amigo de Jakov, que este tenia por amante a una rubia secretaria.

El próximo destino de este viaje es Bled; población situada a orillas del lago de nombre homónimo y ubicada en los Alpes Julianos de la zona noroccidental de Eslovenia. Aquí es donde Adriana nos va a contar el porque puso el titulo de“Titos Brille” (Las gafas de Tito), tanto a su libro como al documental;

“Estamos en plena guerra en la Croacia de 1944, donde los partisanos y el mariscal Tito, están atrincherados. En un descuido de Tito, a este se le rompen los anteojos. Pero Jakov, según cuentan, le repara las gafas. “Gracias a este hecho” se gana la guerra y el padre de Adriana se convierte en un héroe (aunque en realidad se dice que Tito no necesitaba lentes para ver y esta anécdota se utilizó como elemento “propagandístico” de una hazaña que nunca se dio”.

Siguiente destino es el Lago di Garda (Italia), donde Adriana visita a su tía Jelka, la hermana mayor de su madre. Adriana se quedó allí durante tres años hasta que sus padres decidieron llevarla al internado Waldorf en Marburg (Alemania).

Con ella recordará momentos claves en la historia de la familia y mostrará el mobiliario y los candelabros supervivientes a la expropiación de los bienes del clan.

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Su siguiente parada será Split, donde pasó varios veranos de vacaciones y donde recuerda los momentos de mayor felicidad con sus padres.

Posteriormente sigue hasta Zagreb, donde visita la tumba de su abuelo, Furman Žiga (1881-1941) lugar donde reniega de su ubicación, en tierra cristiana. En ese momento decide luchar contra las instituciones por mover los restos de su abuelo hasta un lugar “digno” a sus creencias.

Su lucha no sólo va a limitarse a esta, sino que reclama desde ya hace algún tiempo que se le devuelvan las propiedades que tuvo la familia a los gobiernos pertinentes, ahora en manos de desconocidos que se apropiaron en los convulsos momentos. Una batalla que dice que no va a dejar al margen y que si no la concluye ella, la postergará a sus hijos hasta que se haga justicia por lo que le quitaron.

Su viaje concluye su viaje en el campo de concentración de la Isla de Rab, en el Adriático. Su abuela y sus dos hijas fueron deportadas allí, por los italianos durante la Segunda Guerra Mundial.

Ahora Adriana Altaras vive feliz en Berlin junto a su marido Wolfgang Böhmer (compositor, arreglador y libretista de música clásica) y sus dos hijos Aaron y Leonard. Este viaje le ha sido muy liberador y la ha servido para comprender, perdonar y analizar su pasado y poder seguir adelante con su vida futura (palabras textuales en la conferencia que ofreció posterior a la proyección del film).

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Los elementos que ha utilizado Adriana son su memoria y la de sus familiares, amigos de sus padres y personas mas allegadas. El testimonios mas enriquecedor ha sido el de su tía Jelka, las fotografías que encuentra en viejas maletas, los objetos que pudieron salvar después de los varios expolios sufridos y las notas en los ya amarillentos papeles, que aún se conservan en el Archivo Nacional de Zagreb.

El film esta planteado de una forma claramente reivindicativa, en el sentido de mostrar la verdad, pero tratando de suavizar la cruda realidad con puntos cómicos que hacen que sea mucho mas amena y entendible. Digamos que el humor busca ese ingrediente de perdón a base de caricaturizar ciertos aspectos de lo que fue y de lo que queda en la memoria de todos los que vivieron estas o circunstancias similares a las de Adriana y sus familiares.

La cuestión clave de la cinta es ver como un pasado, como el de la protagonista, acaba pasando factura e influenciado a las generaciones futuras. Claramente, senti en las palabras de Adriana, que consiguió liberarse en cierta manera al contar su historia, pero en el fondo todo sigue en su interior, cicatrices que llevará de por vida en su alma.