En esta tercera jornada, hemos podido ver el documental “Diaspora, ogni fine è un inizio” de Luigi M. Faccini (2016), con la presencia del director y una de las protagonistas indiscutibles de la cinta, Marina Piperno.

¿Qué ocurre cuando tu mundo cambia por circunstancias adversas al mismo? La vida se trunca y debes ser fuerte, reconstruir tu presente, crear nuevo lazos y buscar la forma de encontrar las ilusiones perdidas. Esta es la historia de tres familias, Piperno, Fonari y Sonino, cuando las leyes raciales fascistas entraron en vigor en otoño de 1938 en Anzio (ciudad ubicada en la costa de la región del Lazio, Italia, a unos 53 km al sur de Roma) y lo cambiaron todo.

Diaspora se estructura en cuatro capítulos;

El primer capitulo parte de Pitigliano (provincia de Grosseto en la Toscana), lugar de origen de los descencientes de Marina, y recorre Nueva York en la búsqueda de familiares cercanos.

En un segundo capitulo, el viaje continua en Israel, por el desierto del Negev, Massada, los kibutz (comuna agrícola) de Galilea, Jerusalén y Tel Aviv, encontrando allegados a su paso.

El tercero se sitúa en el gueto judío de Roma, lleno de recuerdos para Marina y, donde tiene su residencia. Allí nos muestra documentos, objetos y testimonio de lo que recuerda y lo que ocurrió en esos tiempos.

Y por último, la cuarta parte es un canto a la esperanza, a la llegada de alegrías, de la caída de los estereotipos o tabús y, en definitiva, de aires renovados y de modernidad. También encontramos ejemplos de vida, a pesar de las circunstancias, de como unos enamorados se reencuentran pasada la II Guerra Mundial, con la incertidumbre del reencuentro a no saber si estarán vivos o si ya tendrán familias formadas (en el caso que nos acontece, pudieron formar la suya propia y tener un final feliz). O como una pareja de mujeres homosexuales, una de ellas en proceso de ser rabina, tienen un hijo como cualquier otra parentela. Un retoño que se trata, fílmicamente,  como símbolo, un elemento que demuestra que las ramas del árbol genealógico de la familia sigue creciendo, a pesar de que alguna vez, en algún momento de la historia, el arbusto fue maltratado y amputadas algunas de sus ramas. Pero ahora resurgen nuevos brotes que darán paso a nuevas historias de vida.

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Durante todo el viaje, a cada uno y una que encuentra, les pregunta que porcentaje de italiano consideran que aún mantienen, la mayoría dicen que poco, aunque en el fondo, su espíritu no dejará nunca de ser de allí. Si la guerra nunca se hubiera iniciado, probablemente la vida de estas personas seria totalmente diferente, vivirían en Italia y el sentimiento apátrida, el daño sobre la comunidad judía y la tristeza no se hubiera instaurado permanentemente en sus corazones

Marina Piperno lo vivió todo de primera mano. A los tres años, empezó su tortuoso camino, una travesía que retoma 70 años después en la busqueda de econtrarse a si misma y de contar su historia, no dejar nada en el olvido de lo que aconteció todos estos años. Un testimonio vital que demuestra como todo cambia, pero que nunca hay que perder la fe. De la mano de Luigi Faccini, navegaran por aguas bravas hasta alcanzar la orilla y, en cierto modo, la paz que perdió.

A destacar, no solo la duración del documental, 4 horas, sino la pasión y el rigor con la que se cuentan las historias, cosa que no deja indiferente a nadie que lo vea. Una prueba de vida y muerte, que demuestra, una vez mas, como el ser humano es capaz de adaptarse a las circunstancias, buscar alternativas y cambiar por un porvenir mejor.