Lea Glob (1982) y Mette Carla Albrechtsen (1980) son dos jóvenes directoras danesas que se embarcan en un proyecto innovador hacia el descubrimiento de la sexualidad femenina.

Para ello convocan un casting (entre 2011-2015), en Copenhague, al que se presentaran un centenar largo de mujeres jóvenes, y obtienen como resultado, un cúmulo de experiencias en primera persona, dentro del anonimato, de como vive la sociedad un tema tabú, aun a día de hoy, como es el instinto carnal. La condición para acceder al proyecto es clara; venir en bicicleta o pagarse el autobús a cambio de preguntarles, en cámara abierta, sobre cualquier cosa.

En la introducción de la película, Lea cree que el sexo es como un hobby, que cuando empiezas no puedes prescindir de él, a la vez que no puedes parar de pensar en este. En cambio Mette se siente contrariada por el hecho de no saber conjugar sobre el mismo escenario amor y sexo, ya que ha titulo personal parece no haber satisfecho ambas palabras en una misma forma.

Lea y Mette quieren sentar las bases de este documental con historias y reflexiones de mujeres reales y para ello, van introduciendo entrevistas simultaneas, que van llevando poco a poco, con sus preguntas, a su terreno, para ir desgranando sus sentimientos e ir desnudando sus almas.

Con esta cinta, desean que el ejemplo de otras mujeres ayude a superar los enormes abismos oscuros entre el deseo y la verdadera personalidad.

Parece que el lado sombrío de la sexualidad nos fascina; la delgada linea entre el placer y la destrucción, o tristeza, es consecuencia de encontrarnos con la/s persona/s equivocada/s.

Y todo empieza con la pregunta; ¿Tenemos un lenguaje útil para entender nuestra sexualidad y nuestros deseos?

Vemos que los puntos de partida son dispares; desde la mujer que esta en un momento de su vida donde hace poco que ha iniciado una relación con su primer novio; a otra que anda fascinada por las practicas sexuales; en otro caso, otra de ellas decide adquirir experiencia porque tiene preconcebido de que el buen sexo incrementa el estatus de vida; en otra persona el voyerismo es su herramienta de uso para vivir la sexualidad. Un fenómeno excitante, aunque en este caso, el factor timidez, que viene influenciado por una predominante presión familiar sobre los textos bíblicos, hace que ella interprete el sexo como pecado; en otro caso, una mujer habla del peso de la castidad, pero no acepta soltar lastre con el primero que pasa; en cambio, en otra mujer, valora mas la cantidad que la calidad, dando a entender que el sexo con muchas personas hace que podamos ser en un futuro selectivos con lo que deseamos; y no podía faltar la visión romántica, esa que compagina, a la par, el sexo con amor, y no contempla otra que no vayan unidas de la mano.

Se nos habla de muchas cosas, de los puntos de inflexión por el deseo, de los elementos fetiche, de las fantasías, de la relación con la pornografía, del sobrenombre a los genitales que da cada una de ellas y hasta del orgasmo pectoral, como otra variante de sexo.

¿Cada cuanto piensas en sexo?, ¿cuantas veces al día te masturbas?, ¿tienes preferencias de edades para mantener relaciones sexuales?, ¿como describirías el deseo sexual?, ¿que te excita?, ¿cuantos hombres te han dado un orgasmo?, ¿como llevas la vergüenza?, ¿piensas en lo que piensan los otros?, ¿a que le das mas valor, a la persona o a la sexualidad?, ¿cual es tu reto erótico?, ¿con cuantas personas has mantenido relaciones sexuales?, ¿las mujeres se enamoran mas de los hombres que les dan orgasmos?, ¿como te planteas la idea de tener hijos?, ¿como te sientes con tu cuerpo? Son algunas de las preguntas a las que se les da respuesta a lo largo de todo el metraje.

Para terminar, se les pide que se desnuden hasta el punto que ellas se sientan cómodas, para ello, se sitúan sobre una cruz cían, marcada en el parquet de la habitación y se las deja una a una que interactue con ellas mismas. En estos planos de grabación, vemos la belleza física del cuerpo femenino entremezclada con la mirada nítida y limpia del ser ante su sinceridad mas absoluta.

En la película vemos que la desnudez de las palabras desemboca hacia la fragilidad del ser.

Desde mi punto de vista, como hombre, creo que es una cinta que deberíamos ver todos, porque deja entrever cosas que quizás no nos hubiéramos planteado ante las mujeres y sobre todo frente a una relación de pareja. Cosas tan evidentes, y fáciles de solucionar con un diálogo abierto entre personas, pero que por miedos o apocamiento, no fluyen y anquilosan una relación, hasta el punto de hacerla fracasar. Escuchar, entender y comprender a la pareja son la clave para poder saber que es lo se busca, que es lo que desea y sobre todo que es lo se quiere.