Dentro del 1er Sant Jordi BCN FILM FEST, celebrado estos días en los Cines Verdi, se ha alzado como película ganadora de la sección oficial, “Mal de pierres” (Mal de piedras) dirigida por Nicole Garcia y principalmente protagonizada por Marion Cotillard, Louis Garrel, Àlex Brendemühl y Brigitte Roüan.

Ayer se volvió a proyectar, me acerqué a verla y, aquí os dejo mis comentarios y reflexiones al respecto;

¿Que hacer cuando el amor llega de la peor de la formas posibles? No correspondido.

Sufrir mal de amores a uno le pueden llevar a la locura mas absoluta, sobre todo si es real y no pasajero, de ese que se siente como único, cuando sabes que esa es la persona especial que quieres a tu lado, pero a pesar de todo, nunca será posible demostrarle el cariño que sientes. Todos sabemos lo que es, y si no, suerte por aquel que no lo haya experimentado nunca, porque realmente es algo difícil de describir, pero que daña el alma y deja un cierto rastro imborrable en el corazón.

Entonces, ¿como afrontamos esa situación? Podemos resignarnos, dar tumbos contra un muro, buscar alternativas y tratar de olvidar, o la mas angustiosa de todas, y la que toma José (uno de los protagonistas de la historia) ser pacientes y esperar.

Todo empieza en la campiña francesa, cuando Gabrielle (Marion Cotillard) se enamora de su profesor, él cual esta casado y esperando un hijo. Viendo la negativa de este a acceder a sus deseos, ella enloquece. De ese hecho, los padres se preocupen por ella, ya que además sufre de un cierto “mal de nervios” y le buscan como esposo a José (Àlex Brendemühl) un capataz español que trabaja a las ordenes de la familia. Un amor concertado, y que desde su inicio esta abocado al mas rotundo fracaso. Él la ama, pero ella no quiere saber nada de este.

Ese “mal de nervios”, se descubre que son piedras en el riñón, y decide ir a tratarse a un balneario de Suiza, donde se va enamorando, día a día, de André Sauvage (Louis Garrel) un enfermo más.

Un día, Sauvage es trasladado a un hospital de Lyon, y Gabrielle le pierde la pista.

Mas tarde André regresa al balneario, y pasan varias noches de pasión. Él le dice que ahora no pueden escapar juntos, pero que pasado un tiempo, irá a por ella este donde este.

Días después, el médico le da el alta a ella, y regresa al hogar junto con José. Desde entonces, ella no deja de pensar en Monsieur Sauvage. Le escribe cartas todos los días, pero no obtiene ni una sola respuesta a sus misivas, hasta que decide poner fin a sus pensamientos enviándole la última y con ello, si no obtiene respuesta, tratar de olvidarlo.

Su conexión mas inmaterial y la mas cercanas entre ambos, va a ser una canción “Barcarolle in June” de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, sonata que toca él en el hall del sanador recinto, una tarde de antaño. Esa canción la harán suya, y acompañará a Gabrielle toda la vida, como un recuerdo inalterable sobre la memoria de Sauvage.

Nunca lo olvidará, pasan los años, y las casualidades del destino, hacen que la familia viaje a Lyon, donde su hijo va a participar en un certamen de piano. Llegando al auditorio, ella ve la Rue Commines, calle donde vive André, pide bajarse del vehículo y dice que llegará mas tarde a la audición. Lo que encontrará allí no lo voy a desvelar, solo diré que a veces el verdadero amor se encuentra mas cerca de lo que pensamos; a pesar de no verlo, no sentirlo al primer latido o no tocarlo con esa intensidad, hay que dar cierta oportunidad a quien demuestra querernos, porque, si el tiempo al final nos dice que esa era la persona indicada ¿qué haríamos?.

Hay que pensar que puede que todo el tiempo que perdimos amando a otr@, haya sido el camino para llegar a esa persona que desestimamos la primera vez que nos cruzamos con él/ella y ahora estimamos, o bien simplemente el tiempo fue algo que se malgastó con la persona equivocada, en vez de conocer más a quien realmente nos quiere.

Todo es cuestión de azar, el amor no tiene reglas, solo que “Mal de piedras” nos hace reflexionar demasiado sobre las decisiones y caminos que tomamos en cuestiones del corazón.

Destacar tanto la calidad de los diálogos, la interpretación de los actores y la delicadeza en el tratamiento de la banda sonora.

Es una excelente adaptación de la novela “Mal di pietre” de la escritora italiana Milena Agus.